La idea del Open Innovation gira alrededor del uso de recursos externos como método para abordar los procesos de innovación en las empresas y en el compartir las propias ideas que no tendrán uso a lo interno, partiendo de que la masa global de usuarios es más inteligente, productiva y conectada. Si bien inicialmente se desarrolló en empresas de base tecnológica, el concepto se ha ampliado a una variedad de industrias tales como el consumo masivo, servicios, entre otros. 

Ejemplos de grandes empresas que han adoptado este modelo de innovación hay muchos. Lego es probablemente una de las primeras marcas en permitir que sus clientes sugirieran nuevos productos que después se podían hacer realidad. Actualmente cuentan con una comunidad en la que se proponen conceptos de productos, se comparten, se votan y si son elegidos para producirlos el creador del proyecto recibe un 1% de las ventas del producto. Facebook permite desarrollar productos o apps, de forma tal que facilita el acceso a una enorme base de datos a los desarrolladores, en tanto que la marca sigue ofreciendo más y nuevos servicios. Otros casos son BMW, P&G, IBM, Peugeot, entre muchas otras.

Sin embargo no es un modelo enfocado solo para las grandes empresas. Considerando que el modelo Open Innovation parte del hecho de que las empresas ya no son capaces de asumir por sus propios medios todos los procesos que conlleva la innovación, no es difícil pensar que tanto emprendedores como micro, pequeñas y medianas empresas tengan una gran oportunidad de integrar recursos externos a su cadena de producción.

Las formas en que se pueden ver beneficiadas son varias:
  • No todos las MiPyMe’s poseen la capacidad de asignar recursos para la I+D, por lo que puede haber un significativo ahorro de tiempo y dinero.
  • Potencializar el talento humano al incluir ideas e iniciativas de fuera de la empresa y “tropicalizarlas” con las propias.
  • Disponibilizar recursos para llevar a cabo sus emprendimientos (crowdfunding).
  • Compartir y aprovechar el know how junto con otros emprendedores, al ser parte de iniciativas de coworking.
  • Validar ideas o conceptos a través de crowdsourcing.
  • Participar de programas de Open Innovation de grandes empresas y poderles vender sus propios productos o ideas.

Entrando al sitio de Kickstarter  podemos ver que ahora mismo varios proyectos costarricenses se están financiando a través de este sitio de crowdfunding. Encontramos aplicaciones para juegos en línea, producciones de teatro, musicales, fotográficas y literarias, también la construcción de un centro de reciclaje e incluso el financiamiento de un viaje. Otros proyectos que giren alrededor de la danza, los comics, el diseño, la moda, video y comida también tienen cabida a través de esta plataforma.

Es un tema que recién estamos explorando pero en el que sin duda profundizaremos a fin de identificar y divulgar espacios y casos de éxitos en nuestros mercados y que cada vez más emprendedores y empresarios se puedan ver beneficiados.

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